
Revista
Las patas en la fuente
Febrero 2012
Córdoba - Argentina
Carta urgente al Flaco Spinetta.
Querido Flaco: te fuiste de gira el miércoles 8 y acá se armó un despelote bárbaro. No sabés la que se armó, por eso te pido que vuelvas urgente.
Mirá, te cuento. Las Almendras amenazaron con una época de infertilidad. Pescado Rabioso se convertiría en plácida merluza. El “Capitán Beto”, caprichoso y mediático con es, amagó con anular sus goles con la pelota naranja. Las Carolinas y otras mujeres jóvenes dicen ellas nunca más amarán a un veterano, con talento o sin él. Y hasta un tronco como Palito Ortega amenaza con cantar tus temas, agrandado como está luego de ayudarlo a Charly, diciendo que no se va a notar. ¿Te imaginás el paparulo ese cantando “Plegaria para un niño dormido”?
Tenés que volver, hermano. Los cubanos quedaron muy golpeados; dicen que ellos podrían tratar de ayudarte con su vacuna contra el cáncer de pulmón. Que cómo no los hablaste, chico.
Tenés que volver inmediatamente, Flaco. Te agrego lo peor, para vos y para nosotros. La muchacha ojos de papel dice que no se queda más hasta el alba, ni un minuto más, que se va ahora con todos sus colores y se raja para siempre, imitándote.
9 de febrero de 2012
SERGIO ORTIZ

Poema de Pedro Aznar a Luis Alberto Spinetta
“Hoy todas las guitarras están de luto
La mía, que tendría que haberse puesto a repasar zambas
sólo puede pensar en la tuya,
tal vez porque el barro
tal vez porque este balcón donde te vi
casi por última vez
mira una nube de la forma y el color
de esas eléctricas con las que soñábamos de chicos
Este balcón que se quedó esperando una charla
unas palabras o un abrazo más
que ya no llegará
Luto también en las palabras
habituadas como estaban a que les pusieras cascabeles
guirnaldas asonantes
o ruedas de tren apocalíptico
caleidoscópicos ojos de fértil papel
de tu prolífica pluma
que suma y resta sílabas
del metro patrón de las esferas
apenas solas
a solas penas
Adiós
que sea A-Dios
a sus brazos
a ese rincón de magia
que seguramente Él guardará
para los que se animan a jugar
con los bloques con los que ha construido el mundo
haciendo pequeños nuevos mundos de cuatro minutos
donde el corazón se muestra
y baila desafiando al vacio
Adiós
Mientras me duele el pecho
te imagino en viaje
por inmensidades más vastas que las del Capitán
pero a diferencia de él
sé que tendrás todos los tangos silbados al oído
y nunca faltará un mate
ni perfume a malvones
En todos nosotros se queda un pedacito tuyo
serás inspiración multiplicada por millares
a lo largo de los años
y lo ancho de las geografías
Cambiaste nuestras vidas
abriéndole camino a la imaginación
cantándole salvaje o dulcemente
a los misterios que nos habitan
al misterio que somos
Adiós
No me resigno a tener que decirlo
Adiós
mensajero del infinito”.

Lo general y lo particular: de Famatina a los camioneros
Por:
Ricardo Forster
La historia de las sociedades ha sido, y lo sigue siendo en la actualidad, la historia de los desencuentros entre la necesidad de construir un interés general y la demanda de las partes que componen esas mismas sociedades en persistir en la defensa de sus particularidades que, y eso también es inescindible de los procesos históricos, suelen entrar en agudos conflictos con las fuerzas transformadoras de carácter universal que en muy contadas ocasiones se comportan de acuerdo al principio de la tolerancia y al respeto de la diferencia. La violencia, en el interior de las sociedades, se relaciona directamente con esa continua tensión entre los reclamos individuales o particulares, aquellos que responden legítimamente a demandas no compartidas universalmente, y el llamado “interés general” que puede asumir la forma del “interés nacional”, de “la causa común”, “de los derechos universales del hombre y el ciudadano”; o, bajo otra nomenclatura que hizo época desde el siglo XIX en adelante pero que en la actualidad ha entrado en un cono de sombras, apelando a la idea ilustrado-decimonónica de “progreso”, palabra mágica que sirvió para expandir planetariamente una concepción del mundo y de la vida convertida en la garantía inapelable para todos aquellos pueblos que querían ser parte de los nuevos tiempos. El precio pagado para entrar en el selecto club de las naciones civilizadas dejaría, en los últimos dos siglos, una inaudita acumulación de violencia, injusticias y sufrimientos. Claro que, y eso no es posible silenciarlo, desde ese “centro universalizador” se desplegaron por todos los confines algunas ideas sin las cuales no podríamos siquiera imaginar una sociedad más justa, igualitaria y libre.
Bajo la matriz más pragmática, economicista e imperial de esa gramática habilitadora de un proyecto mundial de civilización se terminó de imponer una lógica universalista expulsando fuera de la historia a todos aquellos que se resistían a dejarse “nombrar” bajo el nuevo idioma de la “totalidad europea”. Pero también la tensión entre lo general y lo particular la encontramos, una y otra vez, con una tremenda insistencia, en la construcción del prejuicio social, racial, sexual o religioso que, a lo largo del siglo pasado, fue causante de formas genocidas de violencia dirigidas, centralmente, sobre el cuerpo de ciertas minorías en el interior de proyectos nacionales que no querían aceptar la permanencia de esas minorías a las que leían como poniendo en entredicho el destino de la propia nación (desde el genocidio armenio perpetrado por los jóvenes turcos durante la Primera Guerra Mundial y en nombre de la construcción de la nueva Turquía hasta el Holocausto judío consumado por los nazis en nombre de la superioridad de la raza aria y de la construcción del Reich milenario, pasando por otros terribles actos de criminalidad genocida en los distintos continentes, sin por eso olvidar, en el caso de nuestro país, lo que bajo el eufemismo de “campaña del desierto”, acabó por “consolidar” la unidad nacional bajo la premisa del aniquilamiento de una parte sustancial de los pobladores originarios que se resistían a “entrar” en la dinámica civilizatoria ofrecida por los exponentes locales de la economía-mundo del imperial-capitalismo). El esfuerzo decisivo de toda sociedad democrática no es ni puede ser otro que encontrar el equilibrio y la correspondencia entre lo general y lo particular. Ese desafío atraviesa lo político, lo cultural, lo social, lo económico, lo científico-tecnológico en un arco amplio que sabe de las dificultades que existen en el interior de las sociedades para alcanzar una vida socialmente justa para el conjunto de la comunidad.
En política, como en los distintos órdenes de la vida, hay una diferencia entre lo pequeño y lo grande, entre lo particular y lo general, entre aquello que responde a algo específico y localizado y aquello otro que se despliega en el espacio universal. Reducir lo particular a lo general puede conducir, como en los hechos ha sucedido en distintas circunstancias, a acallar voces, vidas y experiencias en nombre de una voluntad general que parece definir, desde su propia lógica y desde sus propios intereses, la totalidad de la vida en el interior de una sociedad. Conocemos las consecuencias que esa “universalidad mala” (para utilizar libremente una categoría de la filosofía de Hegel) ha tenido respecto de todos aquellos (pueblos, individuos, colectivos sociales, países, culturas originarias, minorías de distinto tipo, etc.) que no entraron en los “planes civilizatorios” propios de la locomotora del progreso y de sus exigencias absolutas. Y aunque en ocasiones el árbol puede tapar al bosque y es lo que suele ocurrir cuando un interés particular reclama el derecho a permanecer incuestionado más allá de que pueda afectar otros intereses, no cabe duda de que en el interior de una sociedad democrática no es posible reducir el derecho individual en nombre de un derecho general que, incluso, puede desplegarse segando esa particularidad que entra en tensión con la universalidad. Sostener el equilibrio, siempre delicado, entre ambas dimensiones de la vida social y humana es, sin dudas, una tarea constante y un esfuerzo imprescindible a la hora de medir las consecuencias de determinadas decisiones y acciones.

En las últimas semanas, y haciendo un giro menos dramático que el que venía planteando al abordar las contradicciones entre lo particular y lo general, hemos podido ver de qué manera algo de esta tensión se desarrolla en nuestro país alrededor de cuestiones no vinculadas entre sí pero que nos permiten dar perfecta cuenta de lo que se pone en juego cuando se manifiesta de manera explícita la colisión entre lo particular y lo general. También ocurre, en determinadas ocasiones dignas de ser tomadas en cuenta, que la defensa de los derechos particulares termina por garantizar la fluidez del derecho compartido y colectivo que abarca al conjunto de la comunidad. En cambio, cuando en nombre de lo universal se pasa por encima de lo particular lo que también queda profunda y decisivamente dañado es aquello que supuestamente se hacía en nombre de lo general.
Por un lado, nos encontramos ante la gravedad y la complejidad de la cuestión de la minería a cielo abierto que ha recobrado vigor y presencia mediática a partir del rechazo que una mayoría de los pobladores de la ciudad riojana de Famatina hizo de la posibilidad de que se desarrolle, en su cerro, un emprendimiento minero canadiense que, eso dicen no sin esgrimir contundentes razones dignas de ser atendidas por los gobernantes, pondría en peligro el agua y destruiría el medio de vida de miles de sus pobladores además de afectar las napas profundas que alimentan otras regiones. Alrededor del reclamo, justo allí donde son los pobladores de una región quienes deben ser consultados cuando se toman decisiones que involucran sus propias vidas y las de sus hijos, se han montado, casi inmediatamente, otros intereses que prefieren dirigir la crítica no sólo y exclusivamente al gobierno provincial sino que apuntan, centralmente, a cuestionar al Gobierno nacional responsabilizándolo por la ampliación de una política minera que, eso señalan, no toma en cuenta la sustentabilidad medioambiental. Vemos de qué modo detrás de una lucha reivindicativa particular puede montarse, casi inmediatamente, una fuerte ofensiva que va más allá de los límites de Famatina para desplazarse hacia lo nacional (¿puede acaso no llamar la atención la cobertura y el apoyo explícito que los grandes medios concentrados le están dando a la cuestión minera pensando que con eso debilitan al Gobierno nacional?).
Lo que no suele decir cierta crítica simplista y dogmática es de qué modo se reemplazaría el impacto que la minería tiene en un proyecto de desarrollo que sobre todo busca integrar zonas marginales y pobres del país como suelen ser, por lo general, las provincias mineras (pienso sobre todo en Catamarca, La Rioja y San Juan que durante la década neoliberal fueron declaradas por el Banco Mundial zonas inviables en términos productivos, en un momento en el que los famosos commodities mineros carecían de la relevancia y el valor que tienen actualmente, en particular después del aumento exponencial del oro) y cómo se lograría seguir expandiendo un crecimiento económico que resulta fundamental a la hora de mejorar las condiciones de vida de la mayoría de la sociedad, en particular en países, como es el nuestro, que para distribuir mejor y más equitativamente la riqueza necesita imperiosamente avanzar en un proceso de reindustrialización que le permita eludir la trampa de la reprimarización productiva (en este sentido, la minería por sí sola no garantiza que se logre ese objetivo allí donde puede ser vehículo de la primarización y de la acumulación de ganancias sólo y exclusivamente en beneficio de los capitales extranjeros que no suelen tener gravámenes significativos). Tal vez por eso, y tomando en cuanta la conjunción de aspectos económicos, sociales, culturales, tecnológicos, medioambientales y políticos es que no resulta sencillo resolver una cuestión como la de la minería sin romper prejuicios y sin afectar intereses y encontrando la fórmula que garantice la permanencia de los derechos de la población a la vez que habilita un crecimiento económico que vuelva sustentable un proyecto socialmente más justo y que debe tener alcances nacionales (en Bolivia y Ecuador, países gobernados por proyectos populares, aparecen problemas y conflictos no muy distintos a los que hoy se discuten en Argentina).
La cuestión, retomando lo inicialmente señalado, es de qué manera se vuelve posible compatibilizar los intereses particulares (que incluso cuando toca la grave y delicada cuestión ecológica se vuelve un problema más amplio y general porque sus consecuencias se derraman más allá de la región y de la coyuntura) con los de la Nación en su conjunto. Dicho de otra manera: cómo equilibrar la necesidad del desarrollo y crecimiento económico (que trae aparejado problemas de distinto tipo y entre ellos el de la sustentabilidad del medio ambiente versus la depredación que es propia de una lógica del capitalismo más interesado por la rentabilidad que por la preservación y el cuidado) que aspira a volver más igualitaria la sociedad con las distintas problemáticas de contaminación que se derivan de ciertas áreas productivas (la expansión de la frontera sojera es otro ítem decisivo a la hora de sincerar esta discusión entre generación de riquezas y de recursos que pueden derivarse a áreas claves como educación, salud y vivienda y, al mismo tiempo, lo que provocan en términos de despojamiento, injusticias, daño ambiental, riesgo de monocultivo, etc.). Y, a su vez, también resulta importante no reducir ni resumir todo lo que sucede en el país bajo el nombre, ahora convertido en emblemático, de “Famatina” y transformar la totalidad de la política del Gobierno nacional, que ha mostrado ampliamente que busca satisfacer las necesidades y las demandas de los sectores mayoritarios y postergados, en una supuesta complicidad con las empresas dedicadas a la megaminería o a cualquiera de las otras políticas extractivas o cerealeras. Encontrar los vasos comunicantes es una tarea imprescindible que compete a los distintos actores. Insisto en ver de qué modo se puede compatibilizar desarrollo económico, innovación tecnológica, reindustrialización, problemática medioambiental y derechos propios de cada actor en particular. Éste es el gran desafío de la actualidad que, como escribe Diego Tatián de manera elocuente y con palabras que suscribo, va asumiendo la forma de una “conciencia cada vez más extendida de que la extracción de oro no es necesaria para vivir ni para vivir bien, y que en cambio presupone una depredación de lo que sí es vitalmente necesario, plantea un límite no sólo a un modelo de extracción minera que procura establecerse, por fortuna no sin importantes resistencias sociales, sino a la economía toda, y nos confronta con la oportunidad de pensar un salto que permita incluir cada vez más sectores populares, pero de otra manera. Si ello se produce, si la movilización y la discusión extendida son capaces de acuñar un modelo de inclusión sin daño, más que nunca hallaría su designación en la palabra ‘kirchnerismo’.”
Por otro lado, y aunque no lo desarrollaré por falta de espacio, otro ejemplo de tensiones entre lo particular y lo general, es el conflicto que se desató producto de la cancelación de un contrato con el correo argentino en Chubut que causó el despido de 200 trabajadores. El sindicato de los camioneros busca nacionalizar un conflicto que es local y lo hace doblando muy fuertemente la apuesta crítica que ya iniciara Hugo Moyano con su discurso de Huracán en el que fustigó muy duramente al Gobierno nacional. Lo que queda claro es que los intereses particulares, en este caso de los trabajadores camioneros cesanteados en Chubut pero también, y fundamentalmente, los que defiende el líder de la CGT y que están anclados en una cierta concepción del propio peronismo, del imaginario de un partido neolaborista y de una perspectiva fuertemente sostenida en la autorreferencialidad corporativa, son privilegiados por encima de la defensa de un proyecto iniciado en mayo de 2003 que logró, entre otras cosas, revertir la fragilidad del sistema de derechos en el campo del trabajo, que recuperó millones de puestos, que reintrodujo el sistema de paritarias y que le permitió a los sindicatos recuperar su capacidad de disputa y negociación. Moyano, determinado a defender a capa y espada su visión particular, pierde de vista el interés general que, en este caso, es equivalente al de los propios trabajadores que dice defender. Y eso no significa que los sindicatos deban renunciar a demandar lo que consideran justo o a defender a sus agremiados en casos en los que las empresas precarizan sus trabajos o utilizan la herramienta vil del despido. Saber encontrar el equilibrio es, también, una de las sutilezas del arte de la política allí, incluso, donde la diversidad de interpretaciones no puede hacer invisible el núcleo de acuerdos que, al menos en esta etapa argentina, vincula los intereses de los trabajadores sindicalizados con el proyecto desplegado por el kirchnerismo. Dos cuestiones muy distintas, la de la minería a cielo abierto y la de la fuerte discrepancia que hoy parece enfrentar a la CGT comandada por Hugo Moyano con el Gobierno nacional, pero que me permitieron abordar un problema no menor como lo es el del vínculo, casi siempre complejo y arduo, entre lo particular y lo general.
CARTA ABIERTA a los ciudadanos y autoridades ante el avance de la MEGAMINERIA

La elocuencia de los hechos de estos días muestra que el conflicto sigue en pie. Esta es la hora de tomar conciencia para asumir como pueblo una decisión social y política que nos merecemos.
Como miembros del Centro de Bioética de la Universidad Católica de Córdoba queremos expresar nuestra preocupación y contribuir al debate que plantea el avance de los proyectos de Megaminería y sus consecuencias, como en el caso de La Rioja y Catamarca.
Sin abordar un análisis minucioso del caso, vale recordar algunas consecuencias de la Megaminería con evidencia científica: ante todo el consumo del agua, que alcanza nada menos que 300.000 m3 por día en algunos emprendimientos en curso, y la utilización y generación de peligrosos contaminantes como el cianuro. Estos contaminantes provocan graves desequilibrios en agua y suelo, presentan alta toxicidad para los seres vivos y llegan a ocasionar incluso enfermedades mortales.
Por otro lado esta minería a cielo abierto desplaza las actividades económicas locales, afectando la cultura y la identidad de comunidades para las cuales la tierra es el centro de su vida. No se respetan los derechos culturales, sociales y económicos, ni el derecho a la tierra y al agua.
Algunos emprendimientos Megamineros que llevan más de 10 años de actividad en nuestro país han mostrado devastadoras consecuencias y míseros beneficios para las regiones involucradas. La lista de daños a la actividad productiva, a los ecosistemas naturales y las consecuencias en la salud de la población involucrada son alarmantes. Desde una comprensión biopolítica está también en juego la limitación de la libertad de expresión en los procedimientos de toma de decisiones.
Debido a la riqueza de sus recursos nuestro país es muy codiciado por las transnacionales mineras. Por otra parte, la permisividad de la legislación sancionada a partir de 1993 otorga beneficios a las empresas mineras especialmente a través de increíbles exenciones fiscales. Al no existir aún un marco regulatorio indispensable para el control de esta actividad, el resultado es una larga lista de violaciones de los derechos humanos.
Sin embargo, desde la reforma de 1994, la Constitución Nacional de la República Argentina reconoce como Derecho Humano “el derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras”.
Hace 5 siglos la ambición imperialista de entonces, en busca de oro y conquista, devastó a los pueblos originarios de Nuestra América. Hoy los imperios son otros, las empresas trasnacionales de la Megaminería se inscriben en esa lista. Los sobrevivientes de aquellos pueblos y los que habitamos estas tierras somos de nuevo amenazados. Lo trágico es que quienes ejercen la autoridad no han aprendido las lecciones de la historia. La gente del pueblo, en cambio, sí lo hizo y ya ha decidido.
La Megaminería juzga el desarrollo meramente en términos de rentabilidad económica. No puede ser lícita una actividad que no tiene en cuenta el costo ambiental y social que involucra.
No hablamos de prohibir la minería en general, sino un determinado tipo de explotación a cielo abierto, contaminante, que extrae principalmente oro, que sirve para bienes suntuarios y para acumular divisas.
Si nos consideramos una sociedad que protege y defiende la vida, ya ante la sola presunción de que estamos frente a un daño grave y de un peligro para la vida de personas deberíamos asumir el principio de precaución y actuar consecuentemente.
La Bioética, particularmente desde un paradigma latinoamericano, debe aportar su voz ante esta realidad que es una amenaza a la vida y a sus condiciones, a nivel biológico, social, cultural y político. Se trata de muchas vidas, la de comunidades enteras que se ven vulneradas y en peligro de supervivencia. Y si la Bioética nació para tender un puente hacia el futuro es deber de quienes la sostenemos defender ese futuro, el de nuestra casa o madre común, la tierra, y el de los seres que la habitamos.
Como Miembros del Centro de Bioética compartimos la preocupación social y apoyamos la resistencia que se ha generado. Creemos que la voluntad de los pueblos no puede ser desoída, subestimada ni avasallada.
Por esto nos sumamos a quienes manifiestan y piden que se detengan las actividades Megamineras en nuestro país y llamamos a todos, para que se hagan escuchar muchas voces, que se unan a las voces de los pueblos que están de pie, para que se discuta y se decida en los ámbitos correspondientes su licitud, a la luz de los Derechos Humanos, los derechos y cosmovisiones de los pueblos y los derechos de la tierra.
Córdoba, 10 de febrero de 2012
Mónica Heinzmann, Diego Fonti, Adolfo Facello, Juan Carlos Stauber, Paula Cooke, José Alessio, Andrés Toledo.
Centro de Bioética de la Universidad Católica de Córdoba
Luis Alberto Spinetta

Luis Alberto Spinetta (Buenos Aires, 23 de enero de 1950 - ibídem, 8 de febrero de 20121), también conocido como El Flaco, fue un cantante, guitarrista, poeta y compositor argentino de rock, considerado como uno de los más importantes de su país. La gran complejidad de sus obras, tanto en lo instrumental, como en lo lírico y poético, le valió el reconocimiento en Latinoamérica y el resto del mundo.
Es considerado uno de los padres del rock argentino junto con Lito Nebbia, Javier Martínez, Moris, Pappo, y Tanguito entre otros. Fue líder del grupo Almendra, considerada como una de las bandas fundadoras del rock nacional argentino, así como de Pescado Rabioso, Invisible, Spinetta Jade y Spinetta y los Socios del Desierto.
En sus letras hay influencia de escritores, poetas, artistas y pensadores como Rimbaud, Vincent Van Gogh, Carl Gustav Jung, Sigmund Freud, Friedrich Nietzsche, Foucault, Deleuze, Carlos Castaneda y Artaud, del cual incluso lleva su nombre uno de sus discos.
El 21 de julio de 2009 fue galardonado con el Gardel de Oro por CAPIF (la cámara de productores fonográficos) por su disco Un mañana, también se llevó los galardones a Mejor Álbum Artista de Rock; Mejor Diseño de Portada; Mejor Video Clip; Canción del Año y Álbum del Año.
El 4 de diciembre de 2009 festejó sus 40 años de trayectoria con un recital bajo el título de Spinetta y sus Bandas Eternas, que duró cinco horas y media y que convocó a 40 mil personas en el estadio de Vélez Sarsfield, en el que el músico reunió a todas las bandas de su carrera y a los principales músicos de rock de la Argentina.
El 23 de diciembre de 2011 publicó en la cuenta de Twitter de su hijo Dante una carta en la que manifestaba que estaba enfrentando un cáncer de pulmón. Por esa enfermedad, falleció el 8 de febrero de 2012.
Niñez y adolescencia
Luis Alberto Spinetta nació en Buenos Aires el 23 de enero de 1950. Su familia siempre vivió en el barrio de Núñez, en el límite mismo con el barrio Bajo Belgrano, a escasas dos cuadras del Barrio River. Su casa se encontraba en la calle Arribeños 2853, entre Congreso y Quesada, en el primer departamento de una construcción en propiedad horizontal, con ventana a la calle.3 4 En esa casa realizó Almendra sus primeros ensayos, y también ensayó Pescado Rabioso. Sus últimos días los pasó en su casa de Iberá 5009, en Villa Urquiza, a 35 cuadras de su casa natal.
Su padre era un cantante de tangos aficionado, pasión que Luis Alberto abrazó desde niño. A los 12 años, participó de un concurso nacional de canto y fue seleccionado para una gira aunque desistió. En esa época, comenzó a tomar sus primeras y únicas lecciones de guitarra, ya que pronto se transformaría en músico autodidacta. En el colegio secundario, conoció a Emilio del Guercio, su principal colaborador en los inicios, además de gran amigo. También comenzó a tocar con compañeros de colegio, hasta conocer al resto de los integrantes de lo que sería su primera gran banda.
Almendra

Su carrera comenzó en su desarrollo embrionario, pero es con el grupo Almendra (formado en 1967), junto a Emilio del Guercio (bajo y voz), Edelmiro Molinari (guitarra líder y voz) y Rodolfo García (batería), (todos alumnos del Instituto San Román) que da el primer paso exitoso en su carrera. Tan exitoso fue, que junto a Manal y Los Gatos son considerados los fundadores del rock argentino.6
En 1969, salió el primer disco de Almendra, que contiene temas como "Ana no duerme", "Plegaria para un niño dormido" y "Muchacha (ojos de papel)", convertidos en clásicos.
Tras un fallido proyecto de ópera rock, las disidencias en el grupo llevaron a la separación, no sin antes editar un álbum doble en 1970, que contiene temas muy conocidos como "Rutas argentinas" y "Los elefantes".
Pescado Rabioso
Spinetta intentó varios proyectos (entre ellos grabar un álbum solista llamado "Spinettalandia y sus amigos" que salió en 1971), hasta que dio forma a otro grupo trascendental en la música popular argentina, Pescado Rabioso, junto a Osvaldo "Bocón" Frascino en bajo (luego reemplazado por David Lebón), Black Amaya en batería y Carlos Cutaia en teclados.
El cuarteto dejó un disco de blues rock (Desatormentándonos, de 1972) y un álbum doble considerado uno de los mejores de la carrera de Spinetta (Pescado 2, de 1973).
Artaud y un Spinetta solista
El disco Artaud de 1973, si bien aparece como un álbum de Pescado Rabioso, es en realidad un disco de Spinetta solista, que grabó con algunos invitados, entre ellos su hermano Gustavo quien toco la batería, Emilio Del Guercio y Rodolfo García. Está inspirado en la poesía del escritor francés Antonin Artaud de quien Spinetta siempre se ha declarado fanático absoluto. Vale destacar que en la portada original del álbum figura una fotografía del escritor y que su diseño "irregular" (deja de lado el tradicional cuadrado) fue el primero de su tipo. Fue catalogado en varias oportunidades como el mejor disco del Rock Argentino.
Invisible
Para fines de 1973 Spinetta estrenó nueva banda, Invisible, junto a Carlos Alberto Machi Rufino en bajo y Héctor Pomo Lorenzo en batería. Con esta agrupación editaría tres discos hasta su disolución en 1976 dejando clásicos como "Azafata del Tren Fantasma", "El Anillo del Capitán Beto", "Durazno Sangrando", "Los libros de la buena memoria" y "Las golondrinas de Plaza de Mayo". La despedida del grupo fue en diciembre de 1976 con dos recitales a sala llena en el estadio Luna Park y contando con Tomás Gubitsch en guitarra como cuarto integrante de la formación.
Banda Spinetta, Almendra y Spinetta Jade
En 1977 editaría un disco junto a varios músicos reunidos bajo el nombre de Banda Spinetta, A 18' del sol, en el que incursiona en el jazz-fusión. A ese álbum pertenecen "Canción para los días de la vida" y "Toda la vida tiene música hoy".
Con el apoyo del tenista Guillermo Vilas, hacia 1979 grabó en Estados Unidos, contando por ejemplo con compositores como Gino Vannelli y con músicos estadounidenses, su único álbum en inglés Only Love can sustain (Sólo el amor puede sostener). Incluye temas de otros autores y con carácter más comercial que el de los discos predecesores, este álbum no refleja el verdadero estilo de Spinetta, según sus propias palabras.
El regreso de Almendra
Ese año se realizaría la esperada reunión de Almendra. Junto a Emilio del Guercio, Edelmiro Molinari y Rodolfo García editaría un álbum en estudio, El Valle Interior, y un disco doble en vivo grabado en el Estadio Obras Sanitarias.
Spinetta Jade
En 1980, en paralelo a la reunión de Almendra, forma Spinetta Jade junto a Diego Rapoport en teclados, Beto Satragni en bajo, Juan del Barrio en teclados y Héctor Pomo Lorenzo en batería. Con este grupo editaría cuatro álbumes en total, con varios cambios en la formación y el estilo, que iría desde un sonido netamente "jazzero" hacia otro más pop y (en su último trabajo) cuasi-galáctico, alternando con la edición de dos discos solistas: Kamikaze en 1982 (recopilación de temas inéditos y una de sus obras preferidas por sus fans) y Mondo di cromo en 1983.
Solista en las décadas de los '80 y '90
Para 1985, estaba previsto un disco a dúo con Charly García, pero sólo llegaron a registrar el tema "Rezo por vos", incluido en "Privé" el siguiente álbum de Luis Alberto, que incluye también "No seas fanática", con León Gieco.
El proyecto que sí se concretó fue "La la la" (1986), una placa con Fito Páez que despertó gran expectativa. Cortes como Instan-Taneas, Folis Verghet, Todos esos Años de Gente, sobresalieron. También se encuentra una versión del tango Gricel. Esta placa destaca tanto por su composición, como por sus armonías.
Tras dos años de silencio, Spinetta salió con "Téster de violencia" (1988),
«El primer álbum relativamente conceptual en mucho tiempo. Diría que desde "Durazno sangrando" (el disco de Invisible de 1975) que no puedo conceptualizar varios temas y ponerlos todos al servicio de una misma temática, si bien cada álbum pareciera tener su unidad interna... La unidad de "Téster..." es el sentido de qué somos. Nuestro mismo organismo, nuestro cuerpo, es nuestra única forma de delirar o de poner los pies en la tierra».
El álbum fue el mejor del año, según el Sí del diario Clarín, y el tema "El mono tremendo" ganó en su rubro.
Editó luego "Don Lucero" (1989), también seleccionado como Mejor Disco, al igual que el tema "Fina ropa blanca".
En 1990, llegó el primer disco en vivo solista: "Exactas", grabado en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Confoamada la banda por L.A Spinetta, intregrando a talentos de "Javier Malosetti" "Marcelo Novati". Además de otros grandes iconos que ya venian trabajando con el autor (Cardone-Fontana, etc)
Luego de un período de pocas presentaciones, tocó en "Mi Buenos Aires Rock" festival organizado por la Municipalidad que convocó a 150.000 personas en la 9 de Julio, en diciembre de 1990, y presentó temas de "Piel de piel".
Por tercera vez en cuatro años, Spinetta compuso el Mejor Disco del Año, "Pelusón of milk" (1991) y la Mejor Canción, "Seguir viviendo sin tu amor". Este disco«Llevó mucho tiempo, porque hice todo solo. Hay algunas intervenciones de músicos de mi banda, pero lo hice casi todo yo. "Pelusón" se parece a Spinetta de entrecasa... Hay canciones acústicas, las melodías son frescas, tiene una buena selección de material... Como para que sea entendido».
Spinetta y los Socios del Desierto
En 1994, compuso la banda de sonido de la película "Fuego Gris", dirigida por Pablo César, para luego dedicarse a Spinetta y los Socios del Desierto, un trío integrado además por Daniel "Tuerto" Wirtz (batería) y Marcelo Torres (bajo). Al frente de esta agrupación realizó una minigira nacional y tocó en el teatro Opera, en el Mejor Show del Año, según las encuestas. En marzo de 1996 saldó lo que él mismo calificó de «una vieja deuda con el público»: tocar gratis y al aire libre, en los bosques de Palermo.
Luego de varios años y peleas con las compañías discográficas, Spinetta editó un disco doble, titulado simplemente "Spinetta y los Socios del Desierto", con los temas que ya había presentado en vivo. Con una gráfica excepcional, este CD alcanzó rápidamente el tope de los charts. Con este grupo editaría dos álbumes más: San Cristóforo en 1998 (en vivo) y Los ojos en 1999. Con estos músicos y otros invitados grabó también el álbum Estrelicia (MTV Unplugged) en 1997 repasando temas de toda su carrera.
Solista en la década 2000
Silver Sorgo (2001) significa el regreso de Spinetta al estudio, después de años de silencio y varias recopilaciones. Contiene 12 temas que comenzó a componer en 1998 ("Cine de atrás”). Este material fue presentado en vivo, a fines de año, y registrado en vivo para el disco Argentina Sorgo Films Presenta: Spinetta Obras (2002).
Con Para los árboles (2003), Spinetta vuelve utilizar como recurso la preponderancia de los teclados y los pasajes instrumentales y, a su vez, coquetea con lo electrónico, para homenajear a las bellezas de la Naturaleza más allá de la mirada humana.
Camalotus, un EP de cuatro temas, fue presentado en un minirecital en la FM Rock & Pop (radio de Argentina). Está compuesto por tres creaciones inéditas ("Cristantemo" -de la película "Flores de septiembre"-, "Buenos Aires alma de piedra" y "Nelly, no me y un remix de "Agua de la miseria", primer corte del álbum de 2003 Para los árboles, a cargo de Rafael Aracaute. Inclusive, viene acompañado por un DVD con los videoclips "Correr frente a ti", "El enemigo" y "Tonta luz", dirigidos por Eduardo Martí.
En 2006, editó Pan, en el que resaltan especialmente los teclados, ejecutados por Claudio Cardone. La banda se completa con Nerina Nicotra en bajo y Sergio Verdinelli en batería.
En 2008, lanzó Un mañana. La placa fue grabada junto a su banda actual y contó con la participación de los guitarristas Sartén Asaresi, Baltasar Comotto y Nicolás Ibarburu.
El 23 de octubre de 2009 Spinetta apareció como invitado para el recital del regreso de Charly García, (Recital que posteriormente pasaría a llamarse "Subacuático", ya que estuvo lloviendo durante casi todo el recital). Spinetta tocó junto a García el legendario tema Rezo por vos, compuesto por ambos para el proyecto Spinetta/García.
El 4 de diciembre de 2009 cierra el decenio con Spinetta y las bandas eternas, un gigantesco recital en el estadio Vélez Sarsfield de la Ciudad de Buenos Aires con una duración de más de cinco horas, en el que repasó toda su carrera acompañado de cada una de las bandas que lideró, además de contar con invitados como Fito Páez, Charly García, Ricardo Mollo, Juanse y Gustavo Cerati. El 4 de diciembre de 2010, a exactamente un año del histórico concierto, sale a la venta la grabación del mismo, Spinetta y las Bandas Eternas, que incluye el concierto casi en su totalidad, tanto en audio como en DVD, más un libro de fotografías y un DVD con imágenes de los ensayos para el evento.
El 11 de diciembre de 2010 participa en el histórico concierto "El Abrazo" realizado en Santiago de Chile y que congregó a varios de los más importantes exponentes de la historia del rock chileno y argentino.
El 2 de febrero de 2011 se presenta en el Cosquín Rock con una nueva alineación en su banda, siendo reemplazada Nerina Nicotra por el bajista Maximiliano Moran. Esta formación había sido presentada anteriormente, pero en este recital se convirtió en definitiva.
Muerte
Había hecho pública su enfermedad en diciembre de 2011 a través de una carta. En pocas líneas, el "Flaco" había dicho que estaba al cuidado de su "familia amorosa, por los amigos del alma, y por los mejores médicos que tenemos en el país".
En enero había estado internado luego de una operación de urgencia por divertículos en el estómago. Falleció el 8 de febrero de 2012 a causa de un cáncer de pulmón diagnosticado en julio de 2011. Según fuentes confiables del círculo íntimo de la familia, Spinetta murió en su casa, rodeado de sus hijos Dante, Catarina, Valentino y Vera.

Revista
Las patas en la fuente
Unidos o dominados
Febrero 2012
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